Cuenca; lugares singulares.

Cuenca es una de las ciudades españolas más singulares y actualmente está dividida en dos; el casco histórico y la ciudad nueva que se empezó a construir a finales del siglo XIX y donde se desarrolla la vida cotidiana de los conquenses. 

Tiene una altitud de 946 m y una población de 54 621 habitantes, es una ciudad pequeña y esto la hace más asequible para visitar y conocer. Se encuentra a menos de 200 Km en coche de Toledo.

En el casco histórico además de sus edificios históricos, la catedral, iglesias y conventos de la ciudad medieval, están las famosas “Casas Colgadas” y los “Rascacielos”.  Esta peculiar arquitectura es uno de los atractivos por excelencia de Cuenca, fruto de la forzosa adaptación de la construcción a la fisonomía del terreno.

Es una ciudad pequeña de una provincia periférica de Castilla-La Mancha. 

En 1966 un grupo de artistas se instalaron allí  y crearon el Museo de Arte Abstracto, en pleno franquismo, que se convirtió en un espacio de creatividad y libertad.

Cuenca es un claro ejemplo de las pequeñas ciudades castellanas que en un momento histórico concreto aunque corto, fueron un rayo de esplendor, pasando después por pequeños letargos, hasta que fueron finalmente descubiertas por artistas, escritores y viajeros tanto españoles como internaciones en los siglos pasados.  

Historia de Cuenca. 

Los primeros vestigios humanos datan del Paleolítico Superior, en torno al 90 000 a.C. 

Las primeras tribus fueron diferentes pueblos celtas y celtiberos, que se dedicaban al pastoreo y la agricultura.

Los beribraces, los arévacos y los olcades guerreros, que controlaron la región, y  los lobetanos, que también se dedicaban al pastoreo y la agricultura y que fundaron la ciudad de  “Lobetum”, de la que no tenemos vestigios. 

​En época romana en la región existieron tres importantes ciudades romanas (Segóbriga, Ercávica y Valeria), la zona de la ciudad estuvo muy poco poblada, solo hay vestigios de un pequeño asentamiento. 

El sistema romano se perpetuó a la llegada de las invasiones germánicas, aunque ya con un declive de los centros urbanos.

​La posterior invasión musulmana, sin fecha precisa, aunque aparece constancia de que ya existía en el año 784, como la ciudad de Qūnka o Kūnka, quedó integrada en el califato de Córdoba. 

Fue creciendo en importancia y población, con la construcción de la fortaleza, hasta que consiguió convertirse en capital. 

En 1031 cayó el califato de Córdoba, y pasó a formar parte del reino taifa de Toledo (independiente) y finalmente fue conquistada por Alfonso VIII en septiembre de 1177, que le otorgó el fuero de Cuenca, uno de los más prestigiosos de Castilla.

Tras la conquista, se constituyó un concejo y una sede episcopal y se llevó a cabo una campaña de repoblación. Alfonso X le concedió título de ciudad en 1257.

En los siglos XV y XVI se convirtió en un importante nexo económico debido a la producción textil y ganadera.
El comercio de paños y la producción de alfombras desarrolló una extensa industria de transformación de lanas.

Esto conllevó un importante aumento de la población, alcanzando el siglo XVI   los 15 000 habitantes, y se le concedió el voto en Cortes.  

Esta bonanza económica de los siglos XV y XVI produjo una gran actividad constructiva.

Pero la epidemia de la peste de 1588 fue el inicio del declive hasta el siglo XVII. A la epidemia le siguió una larga sequía y varias plagas que hicieron descender la población hasta tan solo 1500 habitantes.

Aunque la ciudad se iría recuperando poco a poco, a lo largo del siglo XVIII surgieron nuevas crisis de la actividad textil y el cierre de la Casa de la Moneda.

A lo largo del siglo XIX se conformó la ciudad actual, sin embargo, las agitaciones sociales mantuvieron a la ciudad en estado precario hasta el siglo XX.

​En 1883 llegó el ferrocarril desde Aranjuez, lo que unido a la instalación de unas pocas serrerías (industria de la madera) ayudó a la recuperación económica, superando los 10 000 habitantes en 1900.

A finales del siglo XIX la parte alta de la ciudad deja de ser el centro económico y social, desplazándose este a la ciudad nueva este cambio se ve intensificado a medida que avanza el siglo XX.

​Durante la Guerra Civil, Cuenca quedó del lado republicano, vivió bastante al margen de la guerra, siendo tomada por las tropas franquistas el 29 de marzo de 1939.

Los años de la posguerra son de éxodo rural y la construcción de la Cuenca moderna, consolidándose la ciudad nueva como centro de la ciudad, y quedando la ciudad antigua como barrio periférico, casi en estado de abandono.

En 1963 el casco antiguo de Cuenca y su entorno se declaran «Paisaje Pintoresco«

La fundación en 1966 del Museo de Arte Abstracto Español en las Casas Colgadas promueve la recuperación del entorno y su promoción, es un gran impulso económico cultural para la ciudad.

Cuenca: Patrimonio de la Humanidad

El 7 de diciembre de 1996 la ciudad antigua, es declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Es un reconocimiento de su casco antiguo, un patrimonio arquitectónico rico y bien conservado,​ con unas características únicas, como algunos de sus edificios de arquitectura civil y por su integración en el marco natural. 

Gran parte del casco histórico es un mirador sobre las hoces del río Júcar y del Huécar, un entorno natural de gran valor.
Las “hoces”, según el diccionario de la RAE son: “angosturas (estrechez) que forma un río entre dos sierras”.

Caso histórico de Cuenca. 

El casco histórico está formado por un gran número de interesantes y bellos edificios: 

La catedral: se empezó a construir en el siglo XII y se terminó a finales del siglo XIII   en el mismo emplazamiento en que se levantaba la mezquita. 

Es uno de los ejemplos más tempranos del gótico en España, con elementos de la transición del románico al gótico y otros del siglo XIII y XV.

Portada de la Catedral de Cuenca

El palacio episcopal:  El edificio es resultado de los cambios y reformas que se han llevado a cabo desde que comenzó a construirse en el siglo XIII hasta la reforma de la fachada en el siglo XVIII.

La iglesia de San Miguel: se comenzó a construir en el siglo XIII. De esta época se conserva el ábside. El resto del templo se reformó en el siglo XVIII. Destaca su portada renacentista. 

La iglesia de San Nicolás: se trata de un edificio sencillo de una sola nave, construido en estilo renacentista.​ 

La iglesia de San Pedro: el edificio actual data del siglo XVIII y está también construido sobre el solar de una antigua mezquita.​ 

La ermita de la Virgen de las Angustias: se trata de una pequeña edificación apartada del casco urbano y estrechamente relacionada con la Semana Santa conquense. La portada es del siglo XVII, el resto del S.XVIII. 

La iglesia de Santa Cruz: se construyó en el siglo XVI y se reformó en varias ocasiones. ​

La iglesia de El Salvador: del siglo XVI, es de una nave, con capillas entre los contrafuertes, siguiendo la tradición levantina.

La iglesia de la Virgen de la Luz: se levantó en el siglo XVI sobre una ermita. 

El convento de San Pablo (actual parador de turismo): se empezó a construir en 1523 como convento de dominicos, aprovechando la estructura rocosa de la hoz.  Se puede ver desde diferentes partes de la ciudad, su iglesia es de estilo gótico y la portada de transición del estilo barroco al rococó. 

El convento de la Merced:  edificado entre los siglos XVI y XVIII, de estilo predominante barroco.

El convento de San Felipe Neri: se construyó en el siglo XVIII y es una de las principales muestras del rococó en España.

El convento de las Petras: se edificó en el siglo XVIII y está situado en la Plaza Mayor.

El monasterio de los Franciscanos Descalzos:  edificio del siglo XVI en cuyo atrio destaca una cruz tallada en piedra con una mano esculpida, la Cruz del Convertido.

Las ‘Casas Colgadas’: es el monumento más característico de la ciudad. Son una serie de viviendas edificadas entre el siglo XIII y XV directamente sobre la hoz del Huécar, sus balcones de madera sobresalen sobre el acantilado. Actualmente, el conjunto consiste en tres casas, dos de las cuales (Las Casas del Rey) albergan el Museo de Arte Abstracto Español,​ mientras que en la otra (La Casa de la Sirena), encontramos un mesón.

Las casas son muestras de la arquitectura gótica civil, en una época en la que había que aprovechar el espacio al aumentar la población, y ser al mismo tiempo fortaleza. Es posible que en las cumbres de las hoces hubiera más viviendas que no se han conservado.

Vista del Casco histórico de Cuenca

La torre de Mangana: el nombre de Mangana se utiliza desde finales del siglo XVI para designar el reloj de la ciudad. Está situada en el solar del antiguo alcázar andalusí,​ que fue el barrio mudéjar y después judería, y del que apenas quedan vestigios.

El ayuntamiento: se construyó en 1733. Sirve como cierre a la Plaza Mayor y se comunica con otra calle principal a través de unos portales porticados.​

El puente de San Pablo: se sitúa sobre la hoz del Huécar. Entre 1533 y 1589 se construyó uno de piedra, que acabó desplomándose con el paso de los siglos. En 1902 se construyó el actual, de hierro y madera, según las tendencias arquitectónicas de la época.​ Desde este puente se contemplan las vistas de las Casas Colgadas.

Puente de San Pablo

El puente de San Antón: se levanta sobre el río Júcar. Es de origen medieval, y se ha reformado sucesivamente hasta el siglo XIX.

El castillo y la muralla: en este lugar se levantaba la antigua alcazaba andalusí. En la actualidad está en ruinas, aunque se conserva un torreón, dos cubos cuadrados. En la parte que queda de la muralla está el arco de Bezudo, de medio punto, reformado en el siglo XVI. 

Rascacielos:  las icónicas Casas Colgantes o Colgadas junto con los “rascacielos” representan la peculiar arquitectura gótica civil de Cuenca de aprovechamiento del espacio y adaptación al entorno 

Unas casas que se sitúan en los números impares de una de las calles tienen tres o cuatro alturas a esta calle, pero pueden llegar a tener más de diez en la parte posterior, la altura varía según la calle.

Desde la Plaza Mayor, solo se aprecian tres, cuatro o cinco alturas. Sin embargo, en las fachadas que dan al río Huécar, nos encontramos con los rascacielos de diez, once y hasta dice alturas.

Museos de Cuenca

Cuenca es una de las ciudades con mayor proporción de museos por número de habitantes,  han  atraído y  creado  importantes  centros de arte desde mediados del siglo XX, quizás por la peculiaridad y atractivo de su patrimonio y de su entorno.

Para mí los más destacados son estos:

Museo de Cuenca:  presenta los hallazgos arqueológicos y la historia de toda la provincia ​ desde el Paleolítico hasta la Edad Moderna.

Museo de Arte Abstracto Español: situado en las Casas Colgadas, contiene obras de los artistas españoles más relevantes de la segunda mitad del siglo XX,  como Eduardo Chillida, Antonio Saura, Pablo Serrano o Manolo Millares entre otros.​

Se abrió al público en 1966 gracias a la colaboración conjunta de Fernando Zóbel y Gustavo Torner.

Fundación Antonio Pérez:​ situada en el antiguo convento de las Carmelitas, del siglo XVII.
Es un espacio fundamental para el arte contemporáneo. Alberga obras de Millares, Gordillo, Torner, Antonio Saura, Zóbel, Canogar, Brossa y Warhol entre otros. 

Museo de las Ciencias de Castilla-La Mancha. Dividido en cuatro salas temáticas, y el Planetario.
Presenta, de manera didáctica y dinámica, temas científicos, desde astronomía y energías renovables hasta geología o biodiversidad.​

Museo Paleontológico de Castilla-La Mancha: en sus exteriores y en sus salas se encuentran réplicas a escala natural de dinosaurios y otros animales prehistóricos, así como recreaciones de distintos hábitats. Alberga una valiosa colección de fósiles procedentes de los yacimientos conquenses de Lo Hueco y de las Hoyas.

Museo Internacional de Electrografía:​ se trata de un museo de investigación, ligado a la Universidad de Castilla-La Mancha.
Muestra una colección de más de 4000 obras de arte electrográfico y digital, realizadas mediante nuevas tecnologías de producción, reproducción y gestión de imágenes.​

Espacio Torner:​ está ubicado en la iglesia gótica y presenta las obras del pintor conquense Gustavo Torner,​ promotor del Museo de Arte Abstracto.

Museo de la Semana Santa:​ Expone las vivencias y emociones de la Semana Santa conquense en un montaje multimedia en el que se han utilizado las últimas tecnologías museográficas.

Cuenca representa en definitiva la simbiosis perfecta entre el urbanismo, la arquitectura y la naturaleza, y también la superación de los arquitectos y los creadores de las dificultades del entorno.  

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