Semana Santa, religiosidad o cultura popular

Procedo de una región del noroeste de España, Galicia, donde apenas hay celebraciones de Semana Santa, es más popular el Carnaval y otras fiestas populares, romerías, en verano.

Actualmente vivo en Barcelona, donde tampoco hay celebraciones de Semana Santa, simplemente nos vamos de vacaciones y en las familias con hijos celebran la Pascua alrededor de la “Mona”, pastel de chocolate, bizcocho y con un decorado huevo, muy esperado por los niños.

Cuando tenía 18 años y ya vivía en Barcelona, viajé con una amiga a un pueblo cerca de Elche (Alicante) para visitar a su familia y fuimos a ver las procesiones, me impresionaron enormemente, a pesar de no ser creyente religiosa, sobre todo el dramatismo y la teatralidad de las escenas que representaban la crucifixión y pasión de Jesús.

La celebración de la Semana Santa en España tiene una larga historia y es una tradición que evolucionó desde la Edad Media hasta la actualidad.

Consiste en desfiles por las calles de procesiones donde se llevan a hombros imágenes religiosas de pasión y muerte de Jesucristo organizadas por hermandades o cofradías, es decir grupos sociales o religiosos diversos, del mismo gremio o estamento con fines benéficos o para rendir culto a un santo patrón.

Estas cofradías y hermandades eran piadosas, constructoras, benefactoras, culturales, de penitencia (las que crearon la procesiones).

Los estudiosos destacan 3 periodos, ligados a los acontecimientos históricos en España y Europa:

1050-1150, los inicios

1150-1350, apogeo

1350-1500, cambio mentalidad

La religiosidad en la Edad Media era comunitaria e impregnaba toda la sociedad, también era festiva y motivo de celebraciones.

Las cofradías de penitencia son las que realizan los actos de la Semana Santa, se fundan en el siglo XVI como desafío de Lutero a la iglesia de Roma, la población sale a la calle para demostrar su catolicismo.

Estas cofradías tienen unos orígenes e influencias muy diversas, desde la peste negra y las epidemias del siglo XIV, con altísima mortalidad que cambiaron la devoción cristiana, que ya no es gozosa sino que hace hincapié en la Pasión y muerte de Cristo.

A partir de entonces surgen grupos de flagelantes (fanáticos que se autoimponían castigos para salvarse), y algunos monjes, como los dominicos impulsaron los disciplinantes (que se autoflagelaban la espalda como penitencia. En todos ellos estaba presente el hambre y las epidemias.
También influyen el regreso de los cruzados de Tierra Santa que fomentan cofradías entorno a reliquias de la vida de Jesús.
Estos grupos de místicos y fanáticos a partir del XVI entraron en declive, los obispos empezaron a reprobarlos y más tarde el rey español Carlos III los prohibió.

-A partir del siglo XVI se sacan a las procesiones las esculturas religiosas, que continúan en la actualidad.

Durante los siglos XVII y XVIII la actividad de las cofradías, la realización y organización de procesiones, experimenta altibajos hasta el final del franquismo.

En los 60 empezó a desarrollarse el turismo, en 1975 se termina el franquismo y se inicia el cambio a la democracia a gran velocidad, en 1978 se aprueba una nueva Constitución, laica.

A partir de 1978, se produce un crecimiento de las cofradías, se despojaron de los símbolos franquistas para convertirse en el espectáculo actual.

Según el historiador César Rina los ritos recuperaron espontaneidad y el componente festivo, convirtiéndose en fiestas de la comunidad, en general de ciudades: Sevilla, Zamora, Toledo.

Algunos intelectuales y poetas celebraron y apoyaron esta religiosidad popular, como Rafael Alberti

Tanto el cine como la televisión influyen en la imagen de estas fiestas religiosas populares y los medios de comunicación favorecen la sobreactuación de los protagonistas, retroalimentándose del turismo de masas.

Actualmente, las imágenes de estas fiestas religiosas populares funcionan como iconos de la comunidad, independiente de las creencias.

La prueba de ello es la presencia en algunas ciudades de figuras famosas del mundo de la política, del deporte o de la cultura, como es el caso de Antonio Banderas un popular “cofrade”.

Cofrades en la Semana Santa de Málaga (Andalucía)

A partir de 1980 el Estado ha considerado la Semana Santa de diferentes lugares de “Interés Turístico Nacional e Internacional”

Las primeras en recibir la distinción de “Fiesta de Interés Turístico Internacional han sido: Sevilla, Valladolid, Zamora, Málaga y Cuenca.

La de Zamora está declarada Bien de interés Cultural y es candidata a “Patrimonio Inmaterial de la Humanidad “.

Según una encuesta del 2019, las razones que influyen para hacerse miembro de una cofradía son en el 52% el factor religioso y en el 37% la tradición familiar.
En Andalucía tienen un cierto componente identitario, hay personas que a pesar de no ser creyentes participan en las celebraciones.

Cofrades llevando un paso a hombros

Photos by Quino Al on Unsplash

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