Monumentos populares, la Sagrada Familia.

Se le denominó como “El Templo Expiatorio (purificador) de la Sagrada Familia” ahora la Sagrada Familia, es una basílica católica situada en Barcelona y diseñada por el arquitecto Antoni Gaudí, iniciada en 1882, que todavía está en construcción

A lo largo de su historia ha sido una obra de gran discusión y polémica en la sociedad barcelonesa. 

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El legado de Gaudí en la Sagrada Familia. 

Fue un arquitecto, artesano y artista muy peculiar, influenciado por el arte de finales del XIX y principios del XX, pero también por sus ideas religiosas, especialmente el misticismo.

Gaudí trabajó en ella gran parte de su carrera, pero especialmente en los últimos años, con la culminación de su estilo naturalista, una síntesis de todas sus soluciones y estilos arquitectónicos experimentados.

Aplicó a la Sagrada Familia un alto contenido simbólico, tanto en la arquitectura del templo, como en la parte escultórica. 

Para él, la Sagrada Familia, era un himno de alabanza a Dios, en que cada piedra era una estrofa. 

Estructura de la Sagrada Familia

Gaudí introdujo en la Sagrada Familia todas sus innovaciones experimentadas anteriormente, consiguiendo elaborar un templo estructuralmente nuevo a la vez que armónico y estético.

La Sagrada Familia tiene planta de cruz latina, de 5 naves centrales, transepto de 3 naves, y ábside con 7 capillas.
Con 3 fachadas dedicadas al Nacimiento, Pasión y Gloria de Jesús y, cuando esté terminada tendrá 18 torres.
Durante la vida de Gaudí solo se completaron la cripta, el ábside y, parcialmente, la fachada del Nacimiento, de la que el arquitecto solo vio coronada la torre de San Bernabé

El exterior del templo representa a la Iglesia, a través de los apóstoles, los evangelistas, la Virgen y Jesús, cuya torre principal simboliza el triunfo de la Iglesia. El interior alude a la Iglesia universal, y el crucero a la Jerusalén Celestial, símbolo místico de la paz.

Detalle de la fachada exterior

Gaudí creó una armonía única entre la interrelación de los elementos estructurales y los ornamentales, entre plástica y estética, entre función y forma, entre contenido y continente, la integración de todas las artes. 

Desde 1915 se dedicó prácticamente en exclusiva a la Sagrada Familia, después de la realización de la cripta y el ábside, el resto del templo lo concibió en un estilo orgánico, imitando las formas de la naturaleza, donde abundan las formas geométricas regladas (adaptadas). 

El interior debía parecer un bosque, con un conjunto de columnas arborescentes inclinadas, de forma helicoidal, creando una estructura a la vez simple y resistente.

Origen e historia de la  Sagrada Familia

​La Sagrada Familia es también conocida popularmente como la Catedral de los pobres, por el cuadro del pintor modernista Joaquín Mir.​

“En la Sagrada Familia todo es providencial: su emplazamiento se halla en el centro de la ciudad y del llano de Barcelona; hay la misma distancia del templo al mar y a la montaña, a Sants y a Sant Andreu, y a los ríos Besòs y Llobregat” .

A. Gaudí 

La idea de construir un templo expiatorio (purificador) dedicado a la Sagrada Familia, fue del librero Josep Maria Bocabella. Inspirado por el fundador de las congregaciones religiosas Congregación de Hijos de la Sagrada Familia y Congregación de Misioneras Hijas de la Sagrada Familia de Nazaret, encargadas de promover el culto a la Sagrada Familia y fomentar la educación cristiana de niños y jóvenes.

​Con este objetivo, Bocabella fundó en 1866 la Asociación Espiritual de Devotos de San José, para recaudar fondos. 

​Desde 1895 la gestión del proyecto corrió a cargo de la Junta Constructora del Templo Expiatorio de la Sagrada Familia, una fundación canónica creada para promover la construcción del templo a través de donativos e iniciativas privadas

Desde sus inicios la Sagrada Familia se ha sufragado con limosnas y donativos, lo que originó que en diversas ocasiones las obras se ralentizasen o incluso parasen debido a la falta de aportaciones. 

El proyecto inicial fue encargado a un arquitecto diocesano, Francisco Villar, quien ideó un conjunto neogótico. La primera piedra se colocó el 19 de marzo de 1882, Gaudí asistió a la ceremonia, ya que había trabajado como ayudante.

Mas tarde el proyecto se le ofreció a un joven Gaudí de 31 años​, que se hizo cargo de las obras el 3 de noviembre de 1883.

Al hacerse cargo del proyecto lo modificó por entero —salvo la parte ya construida de la cripta—, y le imprimió su estilo peculiar.

Durante los restantes 43 años de su vida trabajó intensamente en la obra. Los últimos 15 años se dedicó a ella de forma exclusiva, llegando a vivir en el taller del tempo durante  los últimos ocho meses antes de fallecer.

En 1923 se publicaron los cálculos de la estructura de las naves firmados por su ayudante Sugrañes,  en el boletín de la Asociación de Arquitectos de Cataluña. En esos cálculos se han basado los arquitectos que han continuado la construcción, aunque ha sido preciso adaptarlos para cumplir las normativas vigentes.

Gaudí, consciente de que la construcción del templo la llevarían a cabo generaciones posteriores,​ intentó definir el proyecto sobre planos, pero, sabiendo que no le daría tiempo en vida, realizó en detalle varias maquetas en yeso a escala 1:10 y 1:25 de las partes más significativas, con la esperanza de que fuesen empleadas como modelos para completar el resto del edificio. 

Durante la Guerra Civil Española, se destruyó en su mayor parte el taller en el que Gaudí había trabajado, y donde se encontraban sus esbozos, maquetas y modelos. Aunque inmediatamente se pudieron rescatar fragmentos rotos de las maquetas, que fueron guardados, otros que quedaron enterrados, se recuperaron años más tarde. 

En 1944 se reemprendió la construcción del templo, hubo que redefinir el proceso, siguiendo el proyecto de Gaudí, se encargaron 3 arquitectos y varios escultores.

Otros arquitectos a cargo de la Sagrada Familia

Tras el fallecimiento de Gaudí en 1926, se hizo cargo de la construcción a su ayudante, Domingo Sugrañes.

Posteriormente, ha estado bajo la dirección de diversos arquitectos, actualmente es Jordi Faulí i Oller, quién  desde 2012 ocupa este puesto. 

En la decoración escultórica trabajaron numerosos artistas locales y algunos internacionales. 

La obra que realizó Gaudí, es decir, la fachada del Nacimiento y la cripta fue incluida en 2005 por la Unesco en el Sitio del Patrimonio de la Humanidad «Obras de Antoni Gaudí».

Desde 1987 hasta 2012 las obras estuvieron bajo la dirección de Jordi Bonet i Armengol, fecha en la que fue sustituido por el actual arquitecto Jordi Faulí i Oller.

Cuando se construyó la fachada de la Pasión, el conjunto principal de las figuras escultóricas se le encargó a Josep Maria Subirachs.

El escultor japonés Etsuro Sotoo también colaboró en algunas esculturas de la fachada del Nacimiento.

El arquitecto jefe Jordi Faulí anunció en octubre de 2015 que la construcción estaba completa en un 70% y que se había alcanzado la fase final, en la que se levantarán seis campanarios. 

En marzo de 2020, las obras de la Sagrada Familia se pararon a causa de la pandemia por COVID. El parón de las obras comportó la renuncia al objetivo estimado de acabar las obras en 2026, fecha del centenario de la muerte de Antoni Gaudí. 

En enero de 2021 se retomaron las obras, con el objetivo inicial de terminar la torre de María.  Finalmente, finalizaron el 29 de noviembre de 2021 con la colocación de la estrella en la cúspide de la torre,  fue inaugurada el 8 de diciembre con una serie de actos culturales.

El interior de la Sagrada Familia

Gaudí concibió el interior de la Sagrada Familia como si fuese la estructura de un bosque, con un conjunto de columnas arborescentes divididas en diversas ramas para sustentar una estructura de bóvedas de hiperboloides entrelazados.

Las columnas las inclinó para recibir mejor las presiones perpendiculares a su sección; además, les dio forma helicoidal, como en las ramas y troncos de los árboles.

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Interior de la Sagrada Familia

El templo tendrá 18 torres, cuatro en cada una de las tres fachadas. Tienen perfil parabólico y disponen de unas escaleras helicoidales que dejan la parte central hueca para situar allí unas campanas tubulares

Concibió una compleja iconografía que basó exclusivamente en su condición de templo católico y en el culto religioso, para lo que adaptó todos los elementos arquitectónicos a los ritos litúrgicos.

Las naves del templo representan a la Iglesia militante, la cripta a la penitente y el altar central a la triunfante.

Por otro lado, la Sagrada Familia representa la Nueva Jerusalén. La Jerusalén Celestial, para lo que Gaudí se basó en el libro del Apocalipsis. Así como en el texto bíblico la Nueva Jerusalén baja del cielo y habita entre la humanidad, la Sagrada Familia se sitúa en Barcelona, que simboliza el conjunto de todos los pueblos del planeta.

Diseñó personalmente muchas de las esculturas, hacía un profundo estudio anatómico, estudió detenidamente la estructura del esqueleto humano, a veces, se servía de muñecos confeccionados con alambre para probar la postura adecuada.

Realizó profundos estudios acústicos y lumínicos para conseguir una perfecta sonoridad e iluminación en el interior del templo.

También diseñó las lámparas, mobiliario y objetos litúrgicos de la Sagrada Familia: armarios de sacristía, bancos de los oficiantes, faldistorios, púlpitos, confesonarios, tenebrarios, atriles, soportes de cirios pascuales, etc.

En el año 2010 se acabó de cubrir el interior del templo, hecho que permitió su dedicación como basílica por el papa Benedicto XVI el 7 de noviembre de 2010. 

Vidrieras desde el interior de la Sagrada Familia

El debate y la polémica en torno a la Sagrada Familia.

A lo largo de su historia el templo ha sido objeto de diversas polémicas y críticas, especialmente artísticas y urbanísticas, pero también sociales y políticas.

​Desde el inicio  tuvo  defensores y detractores: entre los primeros se encontraban asociaciones tradicionalistas como la Lliga Regionalista, la Lliga Espiritual de la Mare de Déu de Montserrat, junto a intelectuales también de corte tradiciona  como José Torras y Bages,  Joan Maragall o Josep Carner. 

Entre los detractores se encontraba el grupo de arquitectos novecentistas, el estilo que sucedió y desplazó al modernismo, dirigido  por su teórico, Eugeni d’Ors,  el crítico de arte Feliu Elias y otros medios más modernos.

“No puedo pensar sin terror en el destino de nuestro pueblo, obligado a sostener, sobre su propia normalidad, tan precaria, el peso, la grandeza, la gloria de estas sublimes anormalidades: la Sagrada Familia, …”

Eugeni d’Ors, 1906.

Pero las mayores polémicas surgieron con el reinicio de las obras en el año 1940. Se produjo un intenso debate sobre si era adecuado continuar las obras o no, alegando sus detractores que Gaudí no había dejado suficientes indicaciones y su continuación desvirtuaría su proyecto.

Los defensores de continuar con la obra de la Sagrada Familia se basaban en las múltiples indicaciones dejadas por el arquitecto a sus ayudantes y discípulos.  Así como los dibujos, maquetas y fotografías que dejaban constancia del proyecto esbozado por Gaudí, y sus múltiples manifestaciones, reconociendo que el proyecto sería obra de varias generaciones. 

El impulso definitivo a la continuación de las obras fue decidido por la jerarquía eclesiástica en el seno de la celebración en 1952 del XXXV Congreso Eucarístico Internacional.

​Sin embargo, las voces críticas no se callaron: en 1959 el destacado arquitecto Oriol Bohigas dio una conferencia titulada “Problemas en la continuación de la Sagrada Familia”. 

En su conferencia manifestó que «la continuación de un templo de las características del de la Sagrada Familia es un error social y urbanístico», que la gran mayoría de la intelectualidad barcelonesa y española compartía. 

El 9 de enero de 1965 un grupo de arquitectos, intelectuales, críticos y profesionales españoles e internacionales  de diversos ámbitos publicó una carta-manifiesto en el periódico La Vanguardia (Barcelona)  cuestionando la continuidad de las obras. Entre los firmantes se encontraban: Le Corbusier, Bruno Zevi, Giulio Carlo Argan, Nikolaus Pevsner, Gio Ponti, Roberto Pane, Gillo Dorfles, Camilo José Cela, Alexandre Cirici, Oriol Bohigas, José Antonio Coderch, Nicolás María Rubió Tudurí, Ricardo Bofill, Antoni Tàpies, Salvador Espriu, Joan Miró, Joan Brossa y Josep Maria Subirachs —quien paradójicamente sería luego escultor del templo—. 

También firmaron el manifiesto el Colegio de Arquitectos de Cataluña, la asociación Fomento de las Artes Decorativas y la Escuela de Arquitectura de Barcelona.

Por otro lado se generó una amplia respuesta popular en defensa de la continuidad del proyecto, que se tradujo en una recaudación récord para el impulso de las obras.

En 1971 se publicó en prensa un nuevo manifiesto firmado por 123 arquitectos en contra de la continuación del templo, los cuales pedían la paralización de las obras, la cesión del edificio al Estado o al municipio, la restauración de la obra de Gaudí y la convocatoria de un concurso internacional para evaluar el futuro del proyecto.

 En 1976 se dedicó toda una edición de 70 páginas de la revista CAU (Construcción-Arquitectura-Urbanismo, n.º 40) a evaluar y censurar todo lo construido desde la muerte de Gaudí.

En 1987 con la elección de Subirachs para la realización del conjunto escultórico de la fachada de la Pasión, al ser un escultor de estilo vanguardista y abstractizante alejado del estilo inicial del templo, de corte más realista, se generó otro debate. 

 El 10 de julio de 1990 se produjo una manifestación frente al templo en contra del trabajo de Subirachs.

​Frente a la crítica de ser uno de los firmantes del manifiesto de 1965, Subirachs alegó que «yo estaba en desacuerdo con la forma en que se acababa. Cuando acepté el encargo fue porque me respetaron esta condición de hacerlo con un estilo libre. No he cambiado yo de opinión, sino la junta de obras».

En 2009 se publicó un nuevo manifiesto titulado “Gaudí en Alerta Roja”, de Fomento de las Artes Decorativas, en que se denunciaba las intervenciones en diversas obras de Gaudí, argumentaban que «las obras de la continuación han dado lugar, a lo largo de los años, a una sistemática continuación de agravios. Hoy ya no se sabe, ni se hace saber a nadie, donde empieza y donde acaba la obra del autor».​

Con el tiempo, el templo se convirtió en uno de los iconos de Barcelona, por lo que la mayoría de la opinión pública se ha ido mostrando favorable. Aunque los intelectuales mantengan sus opiniones, algunos de los firmantes de los manifiestos ya no estén, y alguno otro como Óscar Tusquets haya cambiado de opinión.

La mayoría de las críticas actuales son de los vecinos de la zona por el exceso de turismo con los inconvenientes que les genera en su vida cotidiana.

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