Las Meninas de Velázquez

Las meninas es una de las obras maestras de la pintura barroca del Siglo de Oro español, obra de Diego Velázquez, se encuentra en el Museo del Prado, donde ingresó en 1819, procedente de la colección real.

velázquez

La pintó en 1656 en el Cuarto del Príncipe del Alcázar de Madrid, que era el escenario de la acción.

Es el cuadro favorito de los españoles, uno de los más analizados e interpretados, y un icono de nuestro patrimonio artístico.

Originalmente se titulaba Retrato de la señora emperatriz con sus damas y una enana. En el siglo XVIII, pasó a llamarse La familia del Señor rey Phelipe Quarto. Más tarde La familia.

las meninas

En 1843 se registra por primera vez como Las Meninas, en un catálogo del Museo del Prado.

La palabra “menina” significa “niña” en portugués, y se usaba entonces en España para referirse a las cuidadoras de los niños de la familia real.

Corresponde a la última etapa pictórica de Velázquez, la de su plena madurez, realizada al óleo sobre un lienzo de grandes dimensiones.

Es una obra revolucionaria en cuanto a género pictórico, se definió como un “capricho nuevo”, fruto de la imaginación del pintor que debía causar sorpresa y asombro a quienes la contemplaran.

Hasta entonces el retrato se había considerado un género secundario, basado en la mera imitación, Velázquez demostró que también podía ser un arte de la invención y del concepto.

Los personajes ocupan un espacio modelado por la perspectiva científica y aérea, definido por la multiplicación de las fuentes de luz.

El contraste de luces y sombras junto con el juego de perspectivas, conseguido mediante el espejo del fondo y las miradas de los personajes, pintados en escala natural, genera la ilusión de estar dentro del cuadro.

Se considera la más brillante demostración de cómo un cuadro refleja lo que significa la pintura como representación.

Se han realizado de él diversas interpretaciones, sintetizadas por Jonathan Brown en tres grandes corrientes:

-La realista, la primera, defendida por Stirling-Maxwell y Carl Justi, pone el acento en la fidelidad del “momento captado” con la que el pintor se anticipaba al realismo de la fotografía.

– La segunda, es la búsqueda de significados ocultos y contenidos simbólicos, la publicación en 1925 de un artículo sobre “La librería de Velázquez” con el inventario de su biblioteca, abrió la teoría de nuevas interpretaciones de carácter histórico-empírico basadas en el reconocimiento de sus intereses literarios y científicos.

-Y por último, el estructuralismo de Foucault descarta la iconografía y prescinde de los datos históricos para explicar la obra, sino que el espectador se hace partícipe dinámico de su representación, es un intercambio de miradas entre el pintor representado en su obra y el espectador.

Velázquez resolvió con gran habilidad todos los problemas de composición del espacio, gracias al dominio del color y a la gran facilidad para caracterizar a los personajes.

El punto de fuga de la composición se encuentra en torno al personaje que aparece al fondo abriendo una puerta, donde coloca un foco de luz que consigue que los espectadores recorran la vista por toda la representación.

Las figuras de primer término están resueltas mediante pinceladas sueltas y largas con pequeños toques de luz.

La falta de definición aumenta hacia el fondo hasta dejar las figuras en penumbra. La misma técnica se emplea para crear la atmósfera nebulosa de la parte alta del cuadro.

El cuadro consta de 11 figuras, más la acostada de un perro mastín, distribuidas en los dos ejes, frontal y transversal, que articulan la composición.

En primer término, de izquierda a derecha, según la visión del espectador:

-Virtualmente previsto por el artista a través del espejo se ven reflejados los rostros de los reyes, padres de la infanta y testigos de la escena.

-A continuación, nos encontramos con Velázquez pintando frente a un gran lienzo de espaldas.

-A su lado, ocupando el centro, está la infanta Margarita, flanqueada a ambos lados por dos meninas que la atienden, respectivamente.

infanta doña margarita meninas

– Inmediatamente después, aparecen una enana, y un diminuto bufón, que pisa al adormilado perro mastín.

-Por detrás de éstos, en un plano sombrío, está una “guarda menor de damas” y a un “guardadamas” varón.

– Al fondo de la estancia, que es el taller del pintor, la silueta a contraluz del jefe de tapicería de la reina, que abre o cierra la puerta del alargado cuarto.

caballero meninas

La profundidad y altura de techo generan un gran vacío por encima de las cabezas de los personajes

La penumbra ambiental está creada por un haz luminoso lateral de una ventana a nuestra derecha que incide sobre la infanta, otro eje luminoso atraviesa la escena procedente de la puerta del fondo y otro desde el foco que irradia el entorno virtual de los reyes que rebota en el espejo.

Estos efectos de claroscuros y la superposición de sendas perspectivas, lineal y aérea, logran una sensación de realidad casi mágica.

Velázquez dio un paso decisivo en el camino hacia el ilusionismo, que fue una de las metas de la pintura europea de la Edad Moderna (1492-1789), ha ido más allá de la transmisión del parecido y ha buscado con éxito la representación de la vida o la animación.

Aunque adquirió un temprano reconocimiento, no siempre tuvo la misma consideración, sufriendo altibajos su valoración.

El reconocimiento internacional fue tardío debido, en parte, a que siempre estuvo fuera de la contemplación pública, en un espacio perteneciente al ámbito privado de palacio.

A partir de la fundación del Museo del Prado, el 19 de noviembre de 1819, esta situación cambió y el cuadro pudo ser contemplado en público y copiado por estudiosos y artistas.

meninas en el prado

Más tarde, la aparición del movimiento pre-impresionista creo interés por la pintura de Velázquez, y una serie de pintores como Manet, lo calificaron de “pintor de pintores”.

El reconocimiento de Velázquez coincidió con el desarrollo del arte europeo de fin de siglo y también el de Las Meninas.

La obra fue ensalzada desde muy diferentes puntos de vista por la historiografía, la crítica y también desde la conciencia moderna de la representación artística.

El interés contemporáneo no se limitó sólo a la investigación y la crítica, sino que se llevó a la práctica por alguno de los grandes pintores, como Picasso, que realizó una serie sobre Las Meninas

meninas por picasso

Se convirtió en una de las obras maestras de la pintura occidental que ha sido objeto de una mayor cantidad y variedad de interpretaciones.

Fue restaurado en 1984 en el taller del Prado por el equipo del Museo, aunque se encontraba en condiciones excepcionales de conservación, teniendo en cuenta los más de tres siglos transcurridos desde su realización.

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