El Guernica

El Guernica es uno de los cuadros españoles más icónicos, con una gran carga histórica y un enorme simbolismo antibelicista, de máxima actualidad en estos momentos con la guerra de Ucrania.

Picasso creó una pintura simbólica, que representa la barbarie de la guerra a nivel universal.

Recientemente los Rolling Stones iniciaron su gira europea en Madrid, y Mick Jagger se hizo una foto delante del cuadro (está prohibido) y la subió a sus redes sociales, creándose mucha polémica por este privilegio.

Como pasó con la visita de otras celebridades, como el presidente estadounidense Obama, el italiano Giuseppe Conte, y muchos otros, pero sin tanto debate.

El mural del Guernica fue un encargo del Gobierno de la Segunda República, para ser expuesto en el pabellón español durante la Exposición Internacional de 1937 en París, y atraer la atención hacia la causa republicana durante la guerra civil.

Pabellón español en la Exposición Internacional del 1937

Lo que impulsó a Picasso que vivía en París, a realizar las escenas de esta pintura, fueron los bombardeos efectuados por la aviación nazi alemana sobre la pequeña ciudad de Guernica, que seguía a través de las fotografías publicadas en los periódicos franceses, especialmente l´Humanité.

Al estallar la Segunda Guerra Mundial, decidió que la pintura quedara bajo la custodia del Museum of Modern Art de Nueva York hasta que finalizara el conflicto bélico.

En 1958 le renovó el préstamo al MoMA por tiempo indefinido, hasta que se restablecieran las libertades democráticas en España, finalmente el cuadro regresó en 1981, seis años después del restablecimiento de la democracia.

A su llegada en 1981 se instaló con todos los honores y gran expectación en el Casón del Buen Retiro del Museo del Prado, para pasar en 1992 al Museo Reina Sofía de Arte Contemporáneo, hasta la actualidad.

Casón del Buen Retiro

El Guernica se convirtió de inmediato en un icono nómada antibelicista con el objetivo de hacer que el mundo tomara conciencia de los horrores de la Guerra Civil española y del resto de guerras.

El presidente ucraniano, Zelensky, en su discurso del pasado 5 de abril ante el parlamento español aludió a Guernica como símbolo de la barbarie.

El Guernica es un óleo sobre lienzo de lino y yute, de 776,6 cm de largo y 349,3 cm de alto.

Concebido como un gigantesco cartel, el gran lienzo es el testimonio del horror que supuso la Guerra Civil española, y la premonición de lo que iba a suceder en la Segunda Guerra Mundial.

Aunque no contiene ninguna alusión a sucesos concretos, sino que es un alegato genérico contra la barbarie y el terror de la guerra.

No es un cuadro narrativo, sino simbólico. Está pintado utilizando únicamente el blanco, el negro y una variada gama de grises.

Los estudiosos dividen esta composición piramidal en dos grupos:

El primero está integrado por los animales, en el lado izquierdo del lienzo: un toro que gira el rostro hacia el espectador, un caballo herido y una tenue paloma colocada entre ambos.

El segundo grupo lo componen seres humanos, un soldado muerto y varias mujeres.

Réplica de Guernica

Una de las mujeres sostiene una lámpara mientras se asoma por la ventana, otra sostiene a su hijo muerto mientras suelta un alarido desgarrador.

Una más entra corriendo desde la derecha, y, finalmente, una mujer alza los brazos al cielo frente a una casa en llamas.

Hay que destacar además en este contexto, para comprender esta obra, el aguafuerte la “Minotauromaquia”, realizado dos años antes, en 1935 por Picasso que sintetiza todas las simbologías de este animal mitológico, el toro, muy presente en su obra, y que es el antecedente más directo de Guernica.

También las circunstancias de la vida privada de Picasso, que, junto a los acontecimientos políticos europeos de entreguerras, se fusionan para dar lugar al Guernica, unas de las obras de arte más representativas del siglo XX.

Pablo Picasso

Según Manuel Borja-Villel, director del museo Reina Sofía, es “la obra del siglo XX que más interpretaciones ha suscitado”

La estructura del cuadro es semejante a la de un tríptico, cuyo panel central está ocupado por el caballo agonizante y la mujer portadora de la lámpara.

En los laterales: a la derecha, la casa en llamas con la mujer gritando y, a la izquierda, el toro y la mujer con su hijo muerto.

Las figuras están organizadas en triángulos, de los que el más importante es el central, que tiene como base el cuerpo del guerrero muerto, y como vértice la lámpara.

Predominan el blanco, el negro, y una gama de grises, que le dan un aspecto sobrio y lleno de contrastes.

La escala de grises inspira desolación y tormento, y la composición abarrotada opresión.

El artista mezcla elementos cubistas y expresionistas para acentuar el caos, las figuras parecen estar en medio de un movimiento frenético, huyendo de un peligro inminente.

Las formas retorcidas de los cuerpos se han interpretado como una crítica de la adversidad, el fuego como el poder destructivo de la guerra y el brazo desmembrado que sostiene la espada rota, la derrota de los republicanos

Aunque el mensaje antibélico del Guernica es claro, el simbolismo específico de los diferentes elementos de la pintura son un continuo objeto de debate.

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