La Alpujarra; lugares singulares.

La Alpujarra o las Alpujarras, es una región histórica de Andalucía de las provincias de Granada y Almería en las faldas de la ladera sur de Sierra Nevada, y de las sierras de Lújar, La Contraviesa y Gádor.

Este conjunto de pueblos y pequeñas poblaciones, nos fascinan a todos en la actualidad, tanto españoles como de otras partes del mundo, por su pintoresquismo, por su belleza y por su peculiar pasado.

Es un espacio de una extraordinaria belleza natural y grandes contrastes.

La Alpujarra
Vista de Sierra Nevada

Con un clima suave y una fuente estable de agua para la irrigación, estos valles tienen una enorme fertilidad, pero solo pueden ser cultivados en pequeñas parcelas, las técnicas modernas de agricultura no son viables en este lugar.

Abundan los árboles frutales, como naranjos, limoneros, caquis, manzanos, higueras, castaños, almendros, y los viñedos.

Ha sido siempre un territorio singular, debido a sus características geográficas, formado por barrancos, desfiladeros y valles, ha quedado aislado y de difícil acceso en lo positivo y en lo negativo. Sin embargo, estas características no han impedido las múltiples invasiones y repoblaciones que lo han conformado.

Este conjunto natural de pueblos blancos rodeados de naturaleza, ha fascinado a muchos de los viajeros románticos del siglo XIX y principios del XX, por su singularidad y por haber permanecido aislados.

El escritor Pedro Antonio de Alarcón les dedicó el primer libro de viajes en español, y el hispanista Gerald Brenan “Al sur de Granada”.
También sedujo a García Lorca, se inspiró en ellos, para él fue “el país de ninguna parte”.

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Invasiones y repoblaciones en la Alpujarra.

La Alpujarra fue sucesivamente colonizada por fenicios, griegos y romanos que establecieron aquí algunos poblados, atraídos por la riqueza minera de Sierra Nevada (hierro, cobre, plata) y su proximidad al mar.

Posteriormente, serían invadidos por los visigodos y en el siglo VIII por los musulmanes

Los árabes poblaron la sierra, llegando a su máximo esplendor en los siglos XIV y XV, desarrollaron un sistema de canalizaciones, acequias y un extenso comercio de la seda y de las esencias aromáticas, que exportaban por el mar.

Durante la invasión musulmana la Alpujarra no pudo ser colonizada de inmediato debido a la aspereza del territorio, fue posterior y de un modo muy paulatino.

Fue también el último refugio de los moriscos, a quienes se les permitió permanecer allí después de la conquista de Granada en 1492.

Debido a la revuelta morisca de 1568, en la que Abén Humeya se proclamó Rey de la Alpujarra, la población morisca fue expulsada, por motivos obvios.

Para suplir el despoblamiento de la expulsión de los moriscos, se fomentó el asentamiento en toda La Alpujarra de campesinos procedentes de otras regiones como Castilla, Valencia, Murcia y Galicia. Los nombres gallegos de algunos pueblos es lo que más sorprende y a veces fascina a los visitantes.

La corona española pidió a dos familias moriscas que permaneciesen en cada villa para enseñar a los nuevos habitantes procedentes de Castilla, Galicia y León, la forma de trabajar las terrazas y los sistemas de irrigación de los que dependía la agricultura.

Sin embargo, la repoblación fracasó y los sistemas agrícolas se perdieron, sustituidos por especies y métodos del norte.

Influencias árabes en la Alpujarra

La influencia árabe se puede observar en la arquitectura cúbica, relacionada con la arquitectura beréber, y en el tejido de alfombras y jarapas (alfombras de colores vivos que se tejían en telares artesanos).

La alpujarra
Jarapas tradicionales

Otros elementos tradicionales son los “tinaos” tradicionales soportales alpujarreños que atraviesan sus calles uniendo una casa con la de enfrente.
Su origen era crear espacios cubiertos, de ámbito semiprivado o semipúblico, colocando una estructura de vigas sobre la calle para dejar la zona cubierta.

La danza, el baile y las canciones constituyen una parte importante de una rica tradición.
Las fiestas de Moros (árabes) y Cristianos se celebran en un buen número de poblaciones.

También la permanencia de manifestaciones culturales como el Trovo, una de las más originales, en la que dos troveros cantan por turnos improvisando sobre la marcha, la réplica de lo que ha cantado el otro.

Localidades más populares de La Alpujarra

De Lanjarón a Trevélez

Lanjarón, ciudad balnearia.
La Alpujarra, Lanjarón
Vista de la ciudad de Lanjarón

Lanjarón es ciudad balnearia, famosa por la longevidad y buena salud de sus habitantes. La OMS la considera uno de los lugares más longevos del planeta.

De esta localidad son populares sus aguas medicinales. Cuenta con seis manantiales y uno de los mejores balnearios de España, en el que una vez se alojó Virginia Wolf.

Con solo 3.500 habitantes, tiene en un casco urbano de calles estrechas con abundantes restos arqueológicos. Destaca el antiguo castillo, construido entre los siglos XIII y XVI que se situa sobre restos árabes.

Federico García Lorca se inspiró en este pueblo para crear parte de su obra literaria, ya que su familia lo frecuentaba. Las fuentes cuentan en homenaje al escrito con inscripciones de frases suyas.

Los “tinaos” (tradicionales soportales alpujarreños) del barrio de Hondillo en Lanjarón son espectaculares.

la alpujarra Tinaos
Tinaos; estructuras tradicionales.
Órgiva
Iglesia de Nuestra Señora de la Expectación de Órgiva

Esta población cuenta con menos de 6000 habitantes.

Las torres gemelas de la iglesia de Nuestra Señora de la Expectación sobresalen por encima de las casas encaladas, y la ermita de San Sebastián, en lo alto de una colina, requiere un paseo por vías empinadas y a través de los tinaos para poder verla desde cerca.

Con un pasado mítico que fascinó a los viajeros románticos, y también a algunos actuales, en el que se mezclan leyendas sobre sus raíces griegas y moriscas. Fue la localidad del retiro de Boabdil, el último rey musulmán antes de la toma de Granada.

Soportújar, el pueblo de las brujas de la Alpujarra.

Conocido como el «pueblo de las brujas», es un diminuto núcleo en torno a 270 habitantes, situado a 940 metros de altura sobre el nivel del mar.

Su supuesta brujería se remonta a los siglos XVI y XVII, cuando repobladores llegados del norte de España, Galicia, trajeron consigo sus tradiciones celtas, despertando el recelo de los vecinos que les atribuían aquelarres.

En Soportújar casi todo gira alrededor de hechiceras, meigas y encantamientos.

Cuenta con rincones de nombres pintorescos como: la cueva del Ojo de la Bruja, el puente Encantado; la casa de la bruja Baba Yaga, la fuente del Chorro, la cápsula del tiempo -en el que los vecinos enterraron en 2015 mensajes y regalos para que en el futuro los abran sus descendientes-, o el mirador del Embrujo.

El barranco de Poqueira

En este barranco se encuentran los pueblos de Pampaneira, Bubión y Capileira. Cuentan que esta es una zona de duendes y hechiceras, además de olor a olivo y de truchas con jamón.

Pampaneira

Un pueblo también de dimensiones diminutas, que junto a Bubión y Capileira forman el conjunto histórico artístico del Barranco de Poqueira.

Situados en la garganta del río Poqueira son el exponente más fiel de la arquitectura tradicional alpujarreña condicionada por la orografía: calles estrechas y empinadas con tinaos y casas encaladas coronadas por chimeneas cilíndricas rematadas con una loza de pizarra, tejados planos, fuentes y lavaderos árabes, geranios.

La plaza de la Libertad de Pampaneira es el epicentro, en la que confluye todo, como la fuente de San Antonio, un manantial con supuestos poderes a la hora de encontrar pareja.

La Alpujarra
Vista de la localidad de Pampaneira

Bubión

A 1.300 metros de altura sobre el nivel del mar. Sus reminiscencias árabes se perciben en cualquier rincón de este pueblecito de 300 habitantes, con casas encajadas sobre la ladera de la montaña.

Hay que subir las empinadas calles empedradas hasta alcanzar la plaza principal, donde está la iglesia de la Virgen del Rosario, de estilo mudéjar, el Ayuntamiento y el museo-casa Alpujarreña, un museo etnográfico que ocupa una construcción típica de la comarca, edificada directamente sobre la piedra del subsuelo.

Vista de la localidad de Bubión
Capileira

Está en la parte más alta del barranco, a casi 1.500 metros de altitud, lo que garantiza unas espléndidas vistas.

Espectacular como las anteriores, algunos consideran que todavía más, con su estructura típicamente bereber.

Se ha convertido en punto de partida de sencillas rutas de senderismo y de itinerarios de montañeros experimentados que desean coronar las cumbres de Sierra Nevada.

Se puede visitar la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Cabeza, del siglo XVI, y la casa-museo etnológico Pedro Antonio de Alarcón.

la alpujarra

Trevélez

El municipio más alto de España, es conocido sobre todo por sus exquisitos jamones.

Es un pequeño pueblo que no llega a los 750 vecinos.

La calidad del jamón, atribuible a su clima, convierte la población en una gran despensa a 1.479 metros sobre el nivel del mar, y al jamón en el producto más preciado de la Alpujarra.

Además de sus jamones, se caracteriza por su arquitectura típica -en el barrio más alto- y por los espectaculares paisajes que lo rodean, por lo que, también suele ser frecuentado por senderistas y amantes de la montaña.

la alpujarra
Chimeneas redondeadas, típicas de la zona

La Alpujarra es un lugar para descubrir y pasar largas temporadas e incluso instalarse a vivir allí, como hacen algunos viajeros de diferentes partes del mundo.
Toda la región es extraordinaria y con un paisaje de una belleza excepcional, pero es la Alpujarra granadina la más visitada y quizás la que posee los elementos más fascinantes para los viajeros, como haber sido refugio de los moriscos o su situación al pie de Sierra Nevada.

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